jueves, 3 de noviembre de 2016

El nacimiento del Partido Comunista Colombiano (PCC) y su pronta claudicación; Equipo de Bitácora (M-L), 2016

Gilberto Vieira, a la derecha

«El Partido Comunista Colombiano (PCC) nace en 1930 como el resultado de un largo proceso de creación de asociaciones fallidas. Por ejemplo: fue el caso del Partido Obrero (PO) de 1915, el intento de fundar un partido comunista en Bogotá bajo la iniciativa de Silvestre Savistki, o el caso del Partido Socialista (PS) que tan sólo duró de 1919-1923; para 1926 se fundaría el Partido Socialista Revolucionario (PSR) que fue aceptado como miembro de la Komintern (Internacional Comunista) en 1928. A finales de la década muchos miembros acabarían presos o muertos por la represión o desertaron en momentos de horas bajas a las filas del Partido Liberal Colombiano (PLC), el sector que se consolida y cree firmemente en su propósito fundaría el PCC finalmente.

Pero pronto surgirían grandes desviaciones en lo ideológica que evidenciaban la falta de bolchevización del partido y sus remanencias socialdemócratas.

El PCC en los años 40 venía de mantener desviaciones derechistas de tipo browderistas durante los años en que Augusto Durán estuvo a la cabeza:

«El cubano y el venezolano fueron, con el colombiano, los partidos comunistas que aceptaron con mayor entusiasmo las tesis de Earl Browder». (Manuel Caballero; La Internacional Comunista y la revolución latinoamericana, 1919-1943, 1987)

Las desviaciones del browderismo incluían unas ilusiones sobre el carácter del imperialismo, creyendo que el imperialismo podía desarrollarse de forma pacífica sin necesidad de las políticas que incluyeran métodos militares; que la descolonización se iría produciéndose sin resistencia de los países colonialistas y por su espíritu humanista; que podían y debían entenderse el campo imperialista con el campo socialista y que gracias a la mediación entre los Estados Unidos y la Unión Soviética todos los problemas podrían resolverse de forma civilizada; que los países atrasados podían salir de su atraso apoyándose en los países desarrollados incluidos los países imperialistas por medio de la estimulación de capital y comercio a base de empresas mixtas, créditos, organismos económicos conjuntos, etc.; que puesto que hasta un futuro muy lejano se lucharía por el socialismo y el comunismo, los partidos comunistas no tenían sentido por el momento, que todo se debía reducir si era posible a un sistema bipartidista para polarizar la sociedad, donde los comunistas se agruparan con otras fuerzas progresistas contra el fascismo, la derecha y la reacción recalcitrante; que en los países atrasados no se podía ir al socialismo sin haber pasado un largo periodo de desarrollo del capitalismo lo que incluía la búsqueda de una alianza con la burguesía nacional y su promoción.

La producción mercantil en el socialismo; Stalin, 1952


«Algunos camaradas afirman que el partido procedió desacertadamente al mantener la producción mercantil después de haber tomado el poder y nacionalizado los medios de producción en nuestro país. Consideran que el partido debió suprimir en aquel mismo momento la producción mercantil. Esos camaradas invocan a Engels, que dice:

«Cuando la sociedad tome en sus manos los medios de producción, será suprimida la producción mercantil y con ello, el dominio de los productos sobre los productores». (Friedrich Engels; Anti-Dühring, 1878)

Esos camaradas se equivocan profundamente.

miércoles, 2 de noviembre de 2016

La necesidad de la burguesía y la reacción de difamar a Stalin, un marxista-leninista ejemplar


«Desde hace ya muchos años los revisionistas en España y en todas las latitudes, a coro con la reacción mundial, han dedicado grandes esfuerzos y medios a la labor de denigrar, calumniar y ocultar la gran figura revolucionaria del indiscutible dirigente comunista, de talla internacional, que fue Iósif Stalin, así como sus importantes obras teóricas e ideológicas. Pero para la historia moderna, para el proletariado mundial y para toda la humanidad progresista, Stalin ha sido y será siempre el gran continuador y el más fiel y brillante alumno del inmortal Lenin.

Tras la muerte de Lenin, Stalin ha sido el dirigente comunista más atacado y más odiado por la reacción y por todos los renegados del marxismo-leninismo. Acusando a Stalin de dogmático y de «déspota», los ideólogos de la reacción han hecho coro en sus ataques contra Stalin con los renegados revisionistas de toda ralea, para así asestar un pérfido golpe a los fundamentos mismos del marxismo-leninismo y de la revolución, ya que toda la vida y obra de Stalin están ligados a un decisivo período de la historia moderna de la humanidad, como es la Revolución de Octubre de 1917 y la construcción del socialismo en el primer país donde el proletariado conquistó el Poder mediante la revolución proletaria, y aplastó el poder capitalista y reaccionario de la burguesía y del imperialismo.

Al acusar vilmente a Stalin de toda suerte de crímenes e injusticias, la reacción, y más tarde junto a ella los revisionistas y renegados, pretendían sembrar el descrédito y la desconfianza hacia la revolución socialista y hacia los dirigentes y partidos marxista-leninistas en general, que seguían defendiendo los principios fundamentales del marxismo-leninismo, como los defendió intransigentemente hasta su muerte Stalin. Como se ha puesto de manifiesto, se trata sobre todo de negar y condenar el internacionalismo proletario activo, la dictadura del proletariado, la necesidad del Partido como instrumento primordial para la revolución y para la construcción del socialismo; el principio de la violencia revolucionaria y de la lucha de clases como motor de la Historia, entre otros.

Por todo ello, los traidores al marxismo-leninismo convertidos en agentes de la reacción y del imperialismo necesitaban ineluctablemente echar barro sobre el gran dirigente y comunista consecuente e insobornable que fue Stalin y atacarle a muerte. Necesitaban tratar de destruir la gran figura de Stalin como dirigente comunista internacional y como símbolo de la revolución, de esperanza del proletariado mundial.

Ahora, paso a paso, los revisionistas del grupo de Carrillo y demás tránsfugas del movimiento comunista han llegado, tras denigrar y calumniar a Stalin, a renegar no sólo de Lenin y del marxismo, sino incluso en España han renegado de la bandera republicana, de la bandera de la lucha antifascista y popular de todo el pueblo, y se han pasado abiertamente sin armas ni bagajes –ya no les quedaba nada– del lado de la reacción». (Elena Ódena; La decisiva aportación teórica de Stalin al marxismo-leninismo, 1978)

Enunciación doctrinaria de lucha contra el revisionismo, pero la no aplicación de los principios en la práctica concreta


«No nos cansaremos de repetir que la esencia misma del marxismo-leninismo es la aplicación concreta de nuestros principios y nuestra teoría a las situaciones concretas y a las condiciones específicas de cada lugar, con el fin de trazar una táctica y unas tareas prácticas en cada momento y coyuntura. Sólo así pueden los partidos marxista-leninistas, sobre la base del conocimiento concreto de la realidad específica de cada lugar, organizar a la clase obrera y a las masas populares en torno a la política y a las tareas revolucionarias que el Partido ha de marcar en cada momento.

Pero el fenómeno del doctrinarismo y el dogmatismo, es decir, de las tendencias a limitarse a enunciar y repetir o parafrasear toda una serie de fórmulas y principios generales sin dar una aplicación concreta en los distintos terrenos, si bien fueron ya combatidas y denunciadas en el pasado, tanto por Marx y Engels como por Lenin y Stalin, entre otros, se manifiestan hoy de uno u otro modo y con importancia desigual y en grado y formas distintas, en el movimiento comunista marxista-leninista.

Salta a la vista que existen condiciones objetivas innegables que explican en cierta medida la reaparición de estas tendencias, y que ha sido y sigue siendo necesaria una lucha sin cuartel en el plano ideológico y teórico, en defensa de los principios básicos del marxismo-leninismo y contra el revisionismo moderno en todas sus formas y nuevas variantes, como cuestión esencial para la construcción y fortalecimiento de los partidos marxista-leninistas.

Pero no por ello se ha de relegar a segundo plano una de las premisas del marxismo-leninismo como es la estrecha vinculación que siempre ha de asegurarse entre los aspectos ideológicos y teóricos de nuestros esfuerzos, y a la política y a la práctica concreta en todo momento, lugar y circunstancia. Así, por ejemplo, una actitud doctrinaria y dogmática ante la lucha contra el revisionismo y en defensa de los principios, en abstracto, sólo en términos generales, impide a los marxista-leninistas abordar aspectos concretos en los distintos planos: en el organizativo, en el político, etc., y en el de los problemas concretos que tienen planteados la clase obrera y el pueblo trabajador». (Elena Ódena; Fortalecer en la práctica el marxismo-leninismo, exige acabar con el doctrinarismo y el dogmatismo, 1979)

Anotaciones de Bitácora (M-L):

Casi todos los que cometen desviaciones derechistas sobre todo en la práctica –en especial un liberalismo en los principios– , no saben contraargumentar cuando se les señala que están saltándose los principios del marxismo-leninismo; se defienden constantemente diciendo que el hecho de saltarse los principios básicos de la doctrina marxista-leninista –que ellos mismos a veces recitan– y que en su praxis albergen una desviación revisionista... es mero «doctrinarismo», por lo que no entienden el significado de esa desviación. Esto se suele complementarse con la queja del uso de citas sobre los clásicos del marxismo-leninismo cuando se les denuncia:

«Esto es lo que los ignorantes del marxismo-leninismo, llaman «el aburrido arte de citar», pero dicen eso porque ellos adolecen tanto de una formación ideológica marxista-leninista correcta como de una inexistente puesta en práctica de tal teoría. Es por este tipo de citas siempre escuecen tanto a los pseudomarxistas. Pero además es sabido que nuestras citas no son enunciadas sin ton ni son, sino que corresponden a una situación concreta de la realidad y a una corroboración versada en la praxis». (Equipo de Bitácora (M-L); Sobre el «maoísmo crítico» del blog Odio de Clase, 2013)

Pero citar y explicar la aplicación de esas citas corroboradas por la práctica no es doctrinarismo, doctrinarismo es anunciar un principio sin contextualizarlo o sin cumplirlo en la práctica:

«No queridos oportunistas, doctrinarismo es por ejemplo aplicar una estrategia o táctica de forma mecánica sin tener en cuenta la realidad. La realidad es clara y sus resultados también, un partido marxista-leninista que se haga respetar no puede ir a trazar como estrategia permanente el ir de la mano y colaborar con partidos revisionistas en una internacional, firmar declaraciones conjuntas, tal hecho es ayudar al revisionismo a propagar una visión confusa de la realidad y crear el desconcierto en las filas del propio partido. Doctrinarismo en cambio es decir oficialmente «repudiamos al maoísmo», pero luego en la práctica resguardarse en una internacional de ese tipo, confraternizar con sus partidos, eso es declarar una doctrina sobre el papel y pisarla en la praxis. Al igual que la tendencia a enzarzarse con los marxista-leninistas que os señalan vuestros defectos, mientras por otro lado por sentimentalismo se busca la «unidad», «coordinación» y «colaboración» con los revisionistas, a los que se jura y perjura respetar los estatutos de dicha internacional no atacando al maoísmo, es un una expresión clara de oportunismo puro y duro». (Equipo de Bitácora (M-L); El maoísmo solapado de Reconstrucción Comunista (RC) es una negación de las luchas y lecciones de los marxista-leninistas, 2016)

martes, 1 de noviembre de 2016

Las luchas de los marxista-leninistas contra el maoísmo: el caballo de Troya del revisionismo; Equipo de Bitácora (M-L), 2016


«Este documento presupone un estudio sobre la influencia del revisionismo chino en el movimiento comunista marxista-leninista. Recomendamos al lector leer cada documento externo del anexo para profundizar en cada tema concreto.

I
Raíces y evolución histórica del revisionismo chino

El origen y desarrollo del revisionismo chino es muy complejo. Hay varias teorías y actos que pueden ser vislumbradas en las diferentes etapas del maoísmo, algunas son la evolución de las anteriores. He aquí un breve resumen, aunque no completo de todo ello.

Primera etapa (1935-1953)

En política interior se crea la teoría de la «nueva democracia», que bajo el lema de que «ningún partido o clase social puede hegemonizar la revolución», negaba el rol del proletariado y su partido en cualquier etapa de la revolución. En esta etapa se identifica el campesinado como clase social más revolucionaria, en detrimento del proletariado, siendo parte fundamental tanto en el partido como en el ejército. Se tiene una visión económica heredada de la vieja socialdemocracia de la II Internacional que bajo la teoría de las «fuerzas productivas» negaba la posibilidad de que China pasase al socialismo sin una etapa de un prolongado capitalismo, promoviendo pues el desarrollo del capitalismo durante un largo periodo, se identifica el «capitalismo como bueno para el pueblo». Se aplican teorías heredadas de la vieja filosofía china como el taoísmo, el budismo o el confucionismo que llevaban a análisis sobre la lucha de clases desde un prisma de mediación o conciliación entre clases explotadas y explotadora. Se adopta la estrategia militar de la Guerra Popular Prolongada (GGP) resumida en el lema «el campo debe cercar a la ciudad». Se crea un modelo de partido socialdemócrata basado en el reclutamiento masivo sin distinción del origen de clase ni de las habilidades personales, la condescendencia e inclusión de desviacionistas bajo el lema: «unidad-crítica-unidad», contrario a la lucha despiadada e intransigente con los oportunistas de los marxista-leninistas soviéticos llamado por los chinos «ojo por ojo», convierte el partido en un partido de tipo menchevique con la coexistencia de los revolucionarios al lado de los oportunistas, más adelante bajo excusa de que estos últimos son representantes de otras clases sociales y su presencia en el partido supone su adhesión al régimen, abiertamente se reconoce que existen «dos líneas» o incluso varias líneas en el partido y que Mao es un mediador en estas pugnas. Finalmente el binomio Mao Zedong-Liu Shao-chi se consolida con el dominio del poder, en las tesis del partido del VIIº Congreso de 1945 Liu será tipificado sucesor de Mao Zedong en los estatutos, donde se añadirá que el pensamiento guía del partido es el «Pensamiento Mao Zedong». Se identifica al partido con el «Pensamiento Mao Zedong» que lo califican de «adaptación del marxismo-leninismo a las características chinas», esto viene precedido de varias campañas contra el llamado «cliché extranjero» que según dice adopta un servilismo hacia las ideas y métodos del extranjero, con ello se pretende crear una versión asiática o chinificada del marxismo, que exageraba las particularidades nacionales y negación de los axiomas marxista-leninistas.

En política exterior los contactos se caracterizan por las sucesivas críticas de la Komintern –Internacional Comunista– a los dirigentes chinos por la política de frente, del ejército, de los soviets, del reclutamiento de militantes, las posturas en materia internacionales, el espíritu antisoviético de algunos miembros, etc. Tras la disolución de la Komintern se agudizan los sucesivos coqueteos con el imperialismo estadounidenses reflejadas en declaraciones, entrevistas y obras en que se apoyaba la visión pacifista, progresista, altruista del imperialismo estadounidense, donde se le plantea incluso como mediador de conflictos del imperialismo del mundo, y donde se ve la visión megalómano de China, como otra potencia que debe regir los destinos del resto de pueblos. Siguiendo los esquemas del browderismo se teoriza que China debido a su atraso deberá pedir créditos a los Estados Unidos para su desarrollo. Se crea en 1946 la teoría de la «zonas intermedia», que considera que el mundo estaba dividido en tres categorías: los Estados Unidos, la Unión Soviética y el resto del mundo, esta es por tanto la teoría de los «tres mundos», y rompe con el esquema marxista-leninista de análisis de los países y las fuerzas sociales que imperan en ellos. La dirigencia china debido a presiones como la formación de la Kominform y la lucha contra el revisionismo, la crítica al Plan Marshall, rectifica oficialmente las tendencias pro estadounidenses debido a la denuncia internacional del browderismo en 1945 y después del titoismo en 1948 como nuevas variantes del revisionismo. Siguiendo las exigencias del mundo marxismo-leninismo y la Kominform, pero China adquiere una adhesión formal a la denuncia, además oculta sus pasadas posturas, declaraciones y obras en torno a estos dos temas. Se produce la participación en la Guerra de Corea (1950-1053) sólo en el momento que los estadounidenses se acercan a la frontera de China. Poco después se traiciona al pueblo de Corea y Vietnam en la Conferencia de Ginebra de 1954 en confabulación con los revisionistas soviéticos, permitiendo la división del país en dos y el establecimiento de presencia militar estadounidense en las zonas Sur. 

jueves, 27 de octubre de 2016

El maoísmo solapado de Reconstrucción Comunista; Equipo de Bitácora (M-L), 2016


«En nuestra publicación anterior, nos referíamos al método deshonesto, al «copia y pega» de documentos nuestros o de otras organizaciones para conformar «su núcleo teórico».  Explicamos que esta desviación –la apropiación de la «producción intelectual de terceros»– respondía a cuestiones muy entendibles. Al igual que la negativa a reconocer tal acto de plagio tampoco es casual, sino que responde a una cuestión moral. Véase el capítulo: «¿Por qué los de Reconstrucción Comunista (RC) nos copian las obras?» de 2016.

La cuestión a abordar en las líneas es otro tema, aunque íntimamente ligado a esos déficits teóricos que se proyectan en la práctica de Reconstrucción Comunista (RC), en concreto, su maoísmo. No nos demoraremos mucho en explicar una vez más qué es el maoísmo, puesto que ya hemos publicado toda una serie de documentos generales sobre el mismo. Aquí hablaremos como ha repercutido en RC, demostrando que es imposible declararse marxista-leninista y conciliar con una corriente revisionista como esta.

¿De dónde viene la laxitud con el maoísmo de Reconstrucción Comunista? 

Su laxitud claramente proviene de su liberalismo y centralismo burocrático. Mediante el primero se permite la creación de varias tendencias ideológicas, que mientras no pongan en tela de juicio al mandamás, Roberto Vaquero, podrán desarrollarse libremente, luego a través del segundo, se condena o acepta la regulación de esta flexibilidad hacia el maoísmo dependiendo de la época y el momento.

jueves, 20 de octubre de 2016

El carácter de las leyes económicas en el socialismo; Stalin, 1952


«Algunos camaradas niegan el carácter objetivo de las leyes de la ciencia, principalmente de las leyes de la economía política en el socialismo. Niegan que las leyes de la economía política reflejan el carácter regular de procesos que se operan independientemente de la voluntad de los hombres. Consideran que en virtud del papel especial que la historia ha asignado al Estado soviético, éste y sus dirigentes pueden abolir las leyes de la economía política existentes, pueden «formar» nuevas leyes, «crear» nuevas leyes.

Esos camaradas se equivocan profundamente. Por lo visto, confunden las leyes de la ciencia, que reflejan procesos objetivos de la naturaleza o de la sociedad, procesos independientes de la voluntad de los hombres, con las leyes promulgadas por los gobiernos, creadas por la voluntad de los hombres y que tienen únicamente fuerza jurídica. Pero no se debe confundirlas de ningún modo.

El marxismo concibe las leyes de la ciencia –lo mismo si se trata de las leyes de las ciencias naturales que de las leyes de la economía política– como reflejo de procesos objetivos que se operan independientemente de la voluntad de los hombres. Los hombres pueden descubrir estas leyes, llegar a conocerlas, estudiarlas, tomarlas en consideración al actuar y aprovecharlas en interés de la sociedad; pero no pueden modificarlas ni abolirlas. Y aún menos pueden formar o crear nuevas leyes de la ciencia. ¿Quiere decir eso que, por ejemplo, los efectos de la acción de las leyes naturales, los efectos de la acción de las fuerzas de la naturaleza sean en absoluto ineluctables, que las acciones destructivas de las fuerzas naturales tengan siempre y en todas partes la fuerza inexorable de elementos que no se someten a la influencia del hombre? No, no quiere decir eso. Si excluimos los procesos astronómicos, geológicos y otros análogos en los que los hombres, incluso cuando han llegado a conocer las leyes de su desarrollo, son verdaderamente impotentes para influir en ellos, en muchos otros casos los hombres no son, en absoluto, impotentes para influir en los procesos naturales. En todos esos casos, los hombres, una vez que han conocido las leyes de la naturaleza, pueden, tomándolas en consideración y apoyándose en ellas, utilizándolas y aprovechándolas debidamente, reducir la esfera de su acción, encauzar en otra dirección las fuerzas destructivas de la naturaleza y hacer que rindan provecho a la sociedad.